Las operaciones de concentración empresarial, por la vía de la fusión total de empresas o la adquisición por parte de una de ellas de una participación dominante en la otra, son herramientas fundamentales para el crecimiento de la empresa de base tecnológica. El empresario tecnológico tomará parte en estas operaciones normalmente en una de estas posiciones:
1) Adquiriendo una participación significativa o absorbiendo a otra compañía porque la compañía adquirida aporta algo a la estrategia del negocio.
2) Vendiendo la propia empresa a otra compañía (la empresa aporta algo a la que compra) o a un inversor institucional (el inversor se hará cargo de financiar y hacer crecer a la compañía en el futuro).
La razón fundamental para una adquisición ha de ser estratégica, la compañía adquirida ha de aportar algo que normalmente se traduce en una ganancia en ventaja competitiva. Esta ventaja puede venir de economías de escala por añadir tamaño, de ventajas operativas y en costes debidas a una integración vertical, de una adquisición de ciertas tecnologías o capital humano estratégico para el crecimiento, etc. En el actual panorama empresarial se impone una concepción totalmente globalizada de la empresa, las empresas españolas tienen que internacionalizarse simplemente para sobrevivir, y una estrategia de adquisiciones puede ser la forma de acceder a nuevos mercados a través de empresas locales ya instaladas, quizá con mercados establecidos o incluso con licencias o autorizaciones administrativas clave para la implantación. El salto a la globalización puede empezar también en casa, ganando volumen mediante la adquisición de empresas aquí, para poder financiarse y desembarcar en los mercados internacionales con mayores probabilidades de éxito.
En el caso de una venta de la propia compañía, lo que se busca es la salida de alguno o todos los accionistas en la estructura de capital. Esto es posible mediante una operación de buyout o poniendo las acciones a la venta en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). En estos casos, típicamente el emprendedor sigue al frente de la empresa, continuando con su expansión. Cuando la venta es mayoritaria o total, uno o más inversores se harán cargo del futuro desarrollo de la empresa. En el caso de la empresa de base tecnológica éste sería un caso típico de venta industrial, en la que el comprador es una compañía más grande que pretende adquirir la tecnología y operaciones, o puede estar en cualquiera de los otros casos mencionados.
En todos estos casos, Atomm proporciona asesoramiento financiero independiente, del lado del vendedor o del comprador, con el objeto de conseguir las condiciones más favorables y una ágil ejecución. Desde la selección y filtrado de objetivos de compra o potenciales compradores, pasando por la valoración de la empresa y el diseño de la operación, hasta la negociación entre las partes, Atomm aporta su experiencia y compromiso con el éxito de la operación.
Una operación de reestructuración del capital que puede ser interesante para el empresario tecnológico a partir de cierto nivel de desarrollo es la escisión, que es una operación inversa a la fusión. Se trata de escindir de una empresa con una cartera de tecnologías o procesos, una parte de ella que queda separada e independiente operativamente del resto, de tal forma que se pueda vender por separado, o bien expandir y refinanciar con nuevos fondos de capital riesgo o incluso financiación pública para I+D. Atomm puede diseñar la estrategia óptima de escisión, determinando con precisión la reconfiguración del capital de las empresas resultantes de forma que se puedan aplicar a continuación las estrategias de financiación deseadas para cada parte de forma independiente.






